Sensores: ¿cuál es el mejor para video?
Aunque las cámaras DSLR ya permiten grabar video en Full HD, los sensores CMOS que se incorporan siguen diseñándose para un fin primario que es la imagen fija.
En el mercado actual existen varios tipos de sensores según sus dimensiones físicas. El pensamiento habitual es que, cuanto más grande, mejor calidad. Pero esto, en el caso de la grabación de video, no es exactamente así.
De modo que vamos a daros algunas claves sobre sensores para que los que estáis pensando en adquirir una cámara DLSR y las tengáis en cuenta.
Lo primero de todo son los formatos existentes. Arriba tenéis la herramienta clave. Actualmente, en cámaras DSLR conviven 3 formatos principales: el Cuatro Tercios, el APS y el Full Frame. Este último es el más fácil de imaginar porque responde, tal y como su nombre indica, a las dimensiones físicas de un fotograma tradicional de 35 mm.
Las cámaras Micro Cuatro Tercios montan el mismo sensor que una Cuatro Tercios. La diferencia estriba en que las primeras carecen de espejo, por lo que tanto el cuerpo como los objetivos son más pequeños.
Vamos a lo importante. Los sensores CMOS están formados por unos elementos llamados fotodiodos. No vamos a entrar a detallar qué son y cómo funcionan, pero imaginaroslos como pequeños puntitos que forman el sensor, del mismo modo que los píxeles forman la imagen -pero cuidado, que un fotodiodo no equivale a un píxel-. Cuanto más grande es el sensor, más fotodiodos hay, pero, al mismo tiempo, existe más separación entre un fotodiodo y los subsiguientes.
¿Qué tiene que ver esto con la calidad de imagen? Pues que la cercanía o lejanía de los fotodiodos es lo que determina la sensibilidad ISO del sensor y sus resultados de calidad a altos níveles. Es decir, que un sensor de mayores dimensiones físicas permite mejor calidad y menos ruido en níveles altos de ISO porque sus fotodiodos están más separados entre sí.
Esta es la razón por la que una cámara Canon siempre tendrá más calidad en ISO elevado que una Cuatro Tercios.
Ahora bien, vamos a ser otro elemento que nos da la evaluación contraria. Una imagen Full HD tiene una resolución de 1920×1080 píxeles. Si multiplicamos, nos da la cifra total de 2.073.600 píxeles. Si un sensor de 2 megapíxeles equivale a 2.048.000 píxeles reales entendemos que no es necesario una densidad mayor y ello explica que las cámaras de video profesionales, incluso las AVCCAM, incluyen sensores relativamente pequeños.
No obstante, los profesionales recomendamos siempre que el sensor sea de, al menos, 3 megapíxeles, ya que parte de los píxeles reales ubicados en los extremos suelen quedar fuera de la zona de impacto de los fotones que penetran por el objetivo.
Las cámaras DSLR tienen una cantidad de píxeles muchísimo mayor. Una Lumix GH1 tiene 12 MP, cifra que sube en una Canon 7D y llegan a los 22 MP en una 5D Mark II.
Uno puede pensar, así de repente, que estupendo, que sobran píxeles, pero bueno, mejor que sobren a que falten. Pues no, no es así. A la hora de fillmar video, las cámaras obvian determinadas líneas de píxeles de la resolución total del sensor en lugar de capturar toda la imagen y después reducirla a resolución HD Full. Para una cámara es imposible gestionar 25 fotogramas por segundo a 22 MPíxeles, esto es una resolución superior a las 4K. Por ello, y debido a la discriminación de líneas, en los planos con movimiento encontramos graves defectos de trepidancia y alteración en la imagen.
Esta es la razón de que una Cuatro Tercios tenga menos trepidancia -casi ninguna- en comparación a una Canon. Al tener un sensor de menos megapíxeles, obvia menos líneas de estos, luego el defecto es inferior.





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